7 de septiembre de 2010

Los esconjuraderos del Sobrarbe

Un esconjuradero es una pequeña construcción, abierta a los cuatro puntos cardinales, usada como lugar para esconjurar o conjurar las tormentas, es decir, realizar un pequeño ritual en el que se solicitaba el cese de las lluvias y también para bendecir los campos y las cosechas.

Esconjuradero de Guaso

Los esconjuraderos solían estar cerca de las iglesias católicas, especialmente las ermitas, y se encuentran sobre todo en la zona del Sobrarbe aunque algunas iglesias y catedrales fuera de Aragón también incluyen construcciones (en algunos casos muy elaboradas) con los mismos fines y que se llaman conjuratorios. Por ejemplo, podemos ver cuatro templetes o conjuratorios muy bellos en la Catedral de Murcia en los que se conjuraban las tormentas con la reliquia del Lignum Crucis que se conserva en la Catedral.

En el blog de Félix Cariñanos nos da cuenta de una de las oraciones que se solían decir en estos conjuratorios y que recibían en ciertos lugares de Castilla el nombre de tentenublos. «Tentenublo, tente en ti, no te caigas sobre mí; guarda el pan, guarda el vino, guarda los campos, que están floridos». Este tentenublo está recogido de La Rioja.

Bizen99 en su blog nos informa acerca de una de esas fórmulas usadas en este caso por el mosen de San Vicente de Labuerda y que en el bello y casi perdido aragonés del Sobrarbe dice así: "Boiretas en San Bizien y Labuerda: no apedregaráz cuando lleguéz t'Araguás: ¡zi! ¡zas!" . 

También el cura de Saravillo, en el valle de Chistau, mosén Bruno Fierro, era conocido por sus esconjuros que salvaban de la tormenta a Saravillo y condenaban al vecino pueblo de Plan. Pero mosén Bruno Fierro bien merece un capítulo para él sólo más adelante.

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