31 de marzo de 2011

La lengua occitana y Aragón

El grupo de lenguas pirenaíco lo componen el occitano (incluyendo el gascón), el catalán y el aragonés. Las tres lenguas tienen muchas características en común comenzando por su mismo origen pirenaíco. De estas lenguas, la más importante a comienzos del segundo milenio fue el occitano ya que influyó decisivamente en las otras dos, fue la que tuvo un mayor número de hablantes, contó con una literatura admirada en toda Europa y tuvo una mayor proyección exterior. Incluso Dante llegó a incluir versos en occitano en La Divina Comedia. La cercanía con el catalán motivó una confusión entre ambas que perduró hasta la Renaixença catalana de finales del XIX. Hasta entonces era muy frecuente denominar al idioma catalán como lemosí (uno de los dialectos del occitano)
Pon Nou de Canfranc

El área geográfica del occitano se extendía desde los Alpes italianos hasta Limoges, Burdeos y el Béarn. Por el Sur la frontera lingüística se encontraba en los Pirineos incluyendo el Valle de Arán y también se hablaba un dialecto occitano en Canfranc hasta entrado el siglo XIX. El occitano llegó a ser idioma de uso frecuente en las cruzadas de Tierra Santa, sobre todo en los territorios como el condado de Tripoli dependientes de la casa condal de Tolosa.

El occitano fue la base de la lingua franca, una mezcla de lenguas utilizada como lengua común por los marinos en todo el Mediterráneo y que los portugueses llegaron a utilizar en sus expediciones a Asia, Africa y América. Emanuel d'Aranda, cautivo español en Argel en 1640 y nacido en Flandes, nos dejó ejemplos escritos de esta lengua en el relato en el que contó su cautividad.

Además de haber sido un idioma hablado en una parte de Aragón hasta el siglo XIX (dialecto canfranqués) el occitano tuvo en la Edad Media una gran relación con Aragón. Las ordenanzas municipales de Jaca recogidas en el Libro de la Cadena (Establimentz de Jaca) tienen abundantes rasgos occitanos gascones. Datan de principios del siglo XIII.

Trovador en la corte real
También fue idioma de uso común de la corte de algunos reyes aragoneses. Sobre todo durante los reinados de Alfonso II, Pedro II, Jaime I (nacido en Montpellier) y Pedro III los asuntos de la política occitana merecieron buena parte de sus esfuerzos. Todos ellos acogieron en su corte a un gran número de trovadores occitanos. Zurita nos dice en sus Anales que Alfonso II ennobleció a varios trovadores, les dio posesiones e incluso les eximió de impuestos y hasta se conserva una cançó en occitano compuesta por Alfonso II de Aragón cuyos versos finales son los siguientes:

Quan mi membra dels comjatz
Que pres de lieys totz forsatz,
Alegres suy et iratz;
Qu’ab sospirs mesclatz de plors
Me dis: “Belhs amics, tornatz,
Per merce, vas de me cors.”
Per qu’ieu tornaray viatz
Vas lieys, quar autre baysatz
No m’es delietz ni sabors.

Entre los trovadores medievales aragoneses en lengua occitana están Peire de Monzó, Peire Salvage o Thomás Périz de Fozes del que se conocen dos poemas. Los siguientes versos corresponden a su poema “Trop me desplay can vey falir”

Reys d’Arago, l’auta semensa
reyals don vos etz e d’Entensa
merçe totz temps ab cor franch e lial
ach, no guardan nuyl fayt descominal.

El profesor A. Ubieto señaló la posibilidad de que la Chanson de Sainte Foy (canción de Santa Fe), poema narrativo compuesto entre los siglos XI y XII, de autor desconocido y una de las primeras obras poéticas de la lengua de oc, se escribiera en Aragón, en Ribagorza concretamente.

Banderas de Occitania y Aragón

Actualmente, la mayor influencia occitana en Aragón la podemos ver en dialectos orientales del aragonés como es el caso del benasqués aunque en todo el Pirineo aragonés hay aportaciones lingüísticas occitanas debidas al intenso contacto comercial y humano habido entre las dos vertientes pirenaicas.

Enlaces:

Literatura aragonesa medieval en occitano - Enciclopedia Aragonesa On Line

 
 

14 de febrero de 2011

Juan II de Aragón, su operación de cataratas y Santa Engracia

Juan II de Aragón
El reinado de Juan II de Aragón estuvo marcado por sus intereses castellanos y navarros y por las guerras civiles en Cataluña donde hubo tres bandos enfrentados: la Generalitat que defendía los privilegios de la nobleza y pretendía la secesión de la Corona, los payeses de remensa que se sublevaron contra los privilegios de la nobleza y el ejército real que pretendía restaurar el viejo régimen y conseguir que Fernando, hijo de Juan II, fuera reconocido como sucesor y futuro rey.

La conjunción de intereses hizo que Juan II se aliara con los campesinos rebeldes contra la Diputación del General o Generalitat catalana, la cual había ofrecido el título de rey sucesivamente al Príncipe de Viana, al rey Enrique IV de Castilla, a Pedro de Portugal y a Renato I de Anjou.

Finalmente, Juan II logró imponerse a la Generalitat y tuvo que ser su hijo Fernando el Católico el que solucionara el conflicto con los payeses de remensa con la Sentencia de Guadalupe de 1486.

Las enfermedades también se unieron a las inquietudes que los enemigos le causaban a Juan II. Además de las fatigas que la guerra le produjo, perdió completamente la vista. Su hijo Fernando le ayudaba a soportar el peso del gobierno y en las Cortes de Zaragoza en 1.468 Don Juan le nombró Rey de Sicilia aunque Fernando apenas tenía diecisiete años.

Un médico de Lérida llamado Abiabar intentó devolverle la vista al rey. Con la ayuda de una aguja extrajo la catarata que le cubría el ojo derecho y habiendo tenido éxito con esta operación, el médico la realizó un mes más tarde en el ojo izquierdo con el mismo éxito.
Santa Engracia
En esta época, una curación como ésta podía parecer milagrosa y el pueblo la atribuyó a un poder sobrenatural. Se decía que el rey había sido curado porque sus ojos habían sido tocados con el clavo con el que habían matado a Santa Engracia.

Y algo tendría que ver en la curación la santa zaragozana puesto que Juan II mandó construir un monasterio de jerónimos en el lugar en el que fue enterrado Santa Engracia junto con los cuerpos de otros mártires cesaraugustanos, lugar que fue conocido como las Santas Masas.

La parroquia de Santa Engracia era anterior a la construcción del citado monasterio. Estando Zaragoza bajo dominio árabe, Santa Engracia fue agregada al obispado de Huesca por el obispo Paterno en 1063, igual que la parroquia de San Gil. El obispo Bernardo (1138-1152) recuperó San Gil para Zaragoza. Sin embargo, la parroquia de Santa Engracia continuó dependiendo del obispado de Huesca hasta el año 1956.
Enlace:
 

7 de enero de 2011

El obispo Ciriaco (16º de Zaragoza) y el milagroso brazo de San Pedro

San Pedro
Fray Lamberto de Zaragoza escribió en el siglo XVIII 4 tomos del Teatro histórico de las iglesias del Reyno de Aragón que se centra sobre todo en la historia de la Iglesia en Aragón y del Obispado de Zaragoza. En esta obra nos cuenta la historia del brazo de San Pedro y del Obispo Ciriaco (Obispo XVI de Cesaraugusta desde el año 592 a 598) del cual dice lo siguiente:

No sabemos cosa alguna particular de su nacimiento, crianza, letras, y virtudes; pero debe suponerse en un grado muy alto de estas calidades, por la noticia de su amistad y correspondencia con San Leandro Obispo de Sevilla, quien habiéndole comunicado el pensamiento, y deseos de tener una Reliquia insigne de San Pedro Apostol, que ennobleciese y distinguiese la Iglesia de España de las de otras Naciones, le persuadió fuese a Roma a pedirla al Papa San Gregorio, con quien profesaba una amistad muy antigua.

Admitió nuestro Obispo el encargo de Sevilla; y habiendo llegado a Roma, y hecho la Súplica al Pontífice Santísimo, éste le dificultó el despacho feliz; pero le exhortó a que lo consultase con Dios, añadido un ayuno de tres días. En la noche siguiente a éstas apareció San Pedro a San Gregorio, y expresándole era de su agrado la petición de Ciriaco, le dixo, fuese a su Sepulcro, en que hallaría la Reliquia deseada separada de las otras y se la entregase. Así fue, porque halló en la parte superior del Sepulcro uno de los dos Brazos del Apostol; y colocado dentro de un vaso de oro, lo dio al Obispo, encargándole el secreto, el que lo trajo a España con el mayor cuidado, como correspondía a tan preciado Tesoro.

Llegó a Zaragoza en 599, y sabiendo en este mismo año había salido San Leandro de esta vida mortal, resolvió dejar la Santa Reliquia en Zaragoza, para honor y presidio de su Iglesia; a la que dejó viuda después de doce días, descansando en el Señor, como cree nuestra piedad.

San Pedro de Tabernas (Seira - Ribagorza)
En la Escritura que refiere este admirable suceso, se dice, que halló nuestro Obispo una Iglesia, edificada en el tiempo de su ausencia, la que sin duda es la que existe hoy; pues no hay noticia de haber habido otra Iglesia de San Pedro en esta Ciudad.
 (Ver enlace de José Cuenca)


En el año 716 el Obispo Bencio (Obispo XXII de Zaragoza) huyó de Zaragoza cargado de reliquias entre las cuales se encontraba el Brazo de San Pedro y las llevó al Monasterio de San Pedro de Tabernas en Seira (Ribagorza).

Fray Lamberto nos narra más adelante la curación milagrosa en el año 923 del Rey Don Sancho Garcés que tras "enfermedad larga y peligrosa, y burlada la Medicina... acudió a su Patrocinio, cuya eficacia experimentó de modo, que la tuvo por milagro; y en reconocimiento grato al favor visitó su Templo en la vecina Villa de Usun, de la cual le hizo donación en el año siguiente que fue el veinte de su Reynado, y 923 de este Siglo."

Según la tradición, el milagroso brazo de San Pedro estaría actualmente en la iglesia de San Cristóbal de Barbaruens en la Ribagorza a la que llegó desde el Monasterio de Tabernas después de la desamortización.

Sin embargo, Agustín Ubieto ubica el milagro en el monasterio de San Pedro de Siresa y el pueblo donado sería Usón. Adjunto enlace del interesante estudio del profesor Ubieto.

Enlaces:
 
Iglesia de San Pedro de Zaragoza (Desaparecida) - José Cuenca
 
Teatro histórico de las iglesias del Reyno de Aragón - Fray Lamberto de Zaragoza. 1780
 
Aspectos mágicos del mundo monacal - Agustín Ubieto Arteta

31 de diciembre de 2010

Una "asesina en serie" aragonesa del Siglo de Oro


Jerónimo de Barrionuevo
 Jerónimo de Barrionuevo puede ser considerado como un auténtico periodista y cronista de cuanto ocurría en la corte madrileña durante el Siglo de Oro de las letras hispanas. Es conocido sobre todo por las cartas o avisos que envió al Dean de Zaragoza para mantenerlo informado de todo cuanto ocurría en la Corte.

Como muestra de sus "avisos", copio las siguientes noticias de Diciembre de 1.654:

Viernes, 16 de éste, prendieron una mujer de hasta cincuenta años, que fue dueña del Conde de Santisteban, por enemiga del género humano. Tenía por vicio entrarse en las casas, introducirse con las criadas y echar tósigo en los guisados. Tiénenle comprobadas 47 muertes. Cogiéronla con el hurto en las manos. Dícese del Val de Arán, en Aragón, y que donde entraba no dejaba hombre a vida. El modo de veneno comenzaba por vómitos, y acababa en cámaras de sangre, quitando la vida, conforme la cantidad, con más o menos brevedad. Quedábase a las veces a curar de los enfermos, si eran ricos, y iba la muerte despacio, y robaba cuanto podía.

Yo no hago castigo condigno a tal mujer, ni creo que el demonio nos llegue a querer tan mal como esta mala hembra. Líbrenos Dios de hora menguada y de nosotros mismos, de quien no nos podemos guardar, aunque hagamos más cruces que tiene un calvario, de quien huye todo el infierno.


Hacia el 23 de Diciembre, Barrionuevo nos informa de lo siguiente:

Llevaron a la galera en una silla a la dueña de Zaragoza, condenada a ella por toda la vida, y a no tener un Alcalde de Corte aragonés que se llama D. Josef del Poyo, la pasearan.

La grifona está detenida en Toledo. En la primera fiesta que haya en Palacio, enviarán por ella.


Hay que resaltar que cita expresamente el Valle de Arán como valle aragonés. Hasta la división provincial del siglo XIX en la que fue asignado a Cataluña, el Valle de Arán tuvo un estatus propio y era considerado aragonés o catalán, según para quien. En el mapa de Labaña  realizado para las Cortes de Aragón aparece claramente como aragonés el citado valle. (Hay una copia aquí de ese mapa)

Más curiosas noticias del mes de Diciembre de 1.654 que corren por la corte de Madrid, entre otras son las siguientes:

Dícese que en Cerdania, en lo fragoso de las montañas, han cogido un monstruo con pies de cabra, brazos de hombre y rostro humano, con algunas cabezas y caras, y que aunque tiene en ellas diversos ojos y bocas, sólo come por una. Dicen que le traen al Rey y que ya viene.

Ha salido un pronóstico. Dícese que es de un aragonés que promete una gran felicidad a España a los fines de Diciembre, por un caso no previsto ni pensado. Hágalo Dios como puede.

Dícese de Flandes que el Príncipe de Condé ha ido con 25.000 hombres él sólo, en busca del francés. Dios le dé ventura.

Príncipe de Condé
Me queda la duda si el francés estaba también sólo o estaba con 25.000 más. Más adelante dice Barrionuevo:

Ayer se entró a pasear en la Casa del Campo por la tarde un criado del Embajador del Príncipe de Condé, y se subió en un árbol, desde donde se dejó caer en un lazo de cordel que se tenía echado al cuello, y quedó ahorcado, amaneciendo esta mañana así. Dios nos guarde el juicio. Amen.

El Principe de Condé había vencido a los españoles en Rocroi en 1.643 y luchó contra la corona española en la guerra de Cataluña. Después cambió de bando para vencer a los franceses en Valenciennes (Flandes) en 1.656. Poco duró su paso a la causa española ya que fue perdonado en la Paz de los Pirineos en 1.659 y años después conquistó para Francia el Franco Condado. Con los antecedentes del citado Principe, el desgraciado sirviente de su Embajador podemos imaginarlo como una víctima de la red de espías y contraespías que pululaban en la peligrosa corte madrileña.

Enlaces:

10 de noviembre de 2010

Kastelorizo, el castillo aragonés más oriental del Mediterráneo

Bernat I de Vilamarí in Kastelorizo 01En 1.450 una flota del rey Alfonso V de Aragón mandada por el gerundense Bernat de Vilamarí se apoderó de Kastelorizo (Castellroig), un islote griego en la actualidad situado apenas a dos kilómetros de la costa turca de Anatolia. El poderío turco estaba en plena expansión y el rey había concedido patentes de corso para hostigar a las naves enemigas y tratar de ayudar a los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén que estaban siendo acosados en la isla de Rodas.

Desde este islote, Vilamarí se dedicó a la piratería y también lanzó ataques contra varios puertos de Anatolia, Siria, Palestina y el Delta del Nilo. Vilamarí dejó al mando del islote al capitán Ribasaltas con dos galeras el cual se dedicó a la reconstrucción de la fortaleza hospitalaria que había destruido pocos años antes el Sultán de Egipto.

Sello griego antiguo de Kastelorizo con el castillo
Enterado Vilamarí que el Sultán estaba preparando un ataque a su isla con 10 galeras fondeadas en el canal del Nilo llamado Damieta, entró Vilamarí por el canal Tanítico y conquistó el castillo de la boca del puerto sin encontrar gran resistencia, ya que como dice Zurita "los moros que había en su guarda, atendieron más a poner en cobro y salvar su ropa que a defender la entrada". Halló dentro del puerto 14 galeazas y otros navíos a los que prendió fuego. Estando en la corte del Sultán Galip Ripol que era vasallo del rey de Aragón y tenía un posición importante en esa corte, negoció con Vilamarí la salida de las naves y la libre navegación aragonesa por aguas de Egipto.

En 1.454 Vilamarí fue requerido por Alfonso V para combatir a Génova y quedó al mando de este enclave su sobrino Joan de Vilamarí. En 1.512 Kastelorizo fue conquistado definitivamente por los turcos.

Enlaces:

La politique orientale d'Alfonse V d'Aragón, roi de Naples (1416-1458) - Constantin Marinescu
 
Anales de Aragón - Jerónimo Zurita

8 de noviembre de 2010

Emilio Bonelli, el explorador del Sáhara y del Rio Muni

D. Emilio Bonelli y Hernando
Emilio Bonelli nació en 1.855 en Zaragoza siendo hijo de un ingeniero agrónomo de origen italiano y de Dª Isabel Hernando. Fue bautizado en la parroquia de San Gil. Con gran facilidad para los idiomas, tras quedar huérfano, entró a trabajar de traductor para la embajada española en Rabat cuando sólo tenía 14 años cobrando 50 pesetas al mes.

Llamado a filas, a los veinte años accedió a la Academia de Infantería de Toledo y se graduó como oficial del ejército. Tras unos viajes por Marruecos le presenta al Ministro de la Guerra una propuesta para establecer contacto oficial con la población nómada de la costa sahariana que permitiera crear bases para los pescadores canarios en una zona que nunca había pertenecido a Marruecos. El ministro desechó su idea pero Bonelli salió directo de su despacho y se encaminó al palacio de Buenavista para exponer sus ideas al Presidente del Consejo de Ministros Cánovas del Castillo el cual le recibió sin solicitud previa y le otorgó su confianza.

Emilio Bonelli había pedido actuar en solitario provisto "sólo de chilaba, babuchas, morral, una tetera y una pipa de kifi". Desembarcó en 1.884 en los alrededores de Villa Cisneros, ciudad que fundó posteriormente, y gracias a su dominio del árabe y su habilidad diplomática consiguió la adhesión de las tribus nómadas que permitieron la Declaración de Protectorado Español del Sahara Occidental ese mismo año.

La ocupación del Sahara sólo le costó al estado español la cantidad de 7.500 pesetas que salieron del fondo de gastos secretos a disposición de la Presidencia del Consejo.

A partir de 1.887 hizo varios viajes científicos y de exploración por la zona de Rio Muni partiendo de la colonia española de la isla de Fernando Poo con el mecenazgo del Marqués de Comillas.
 
Enlaces:

Militares y marinos en la Real Sociedad Geográfica - Miguel Alonso Baquer

Enciclopedia aragonesa

28 de octubre de 2010

La batalla de Linás de Marcuello

Blas Pierrard
En agosto de 1.867 se produjo una sublevación revolucionaria antiisabelina organizada por el general Prim. El general en jefe de las fuerzas sublevadas que debían operar en Aragón era el general Blas Pierrard, héroe de la batalla de Huesca en 1.837 contra los carlistas y que había sido gobernador de Filipinas. Las fuerzas revolucionarias estaban compuestas de carabineros y voluntarios entre los que destacaban los chesos y los ansotanos según cuenta Galdós en su novela “La de los tristes destinos”. En esta novela nos cuenta la batalla ocurrida en Linás de Marcuello entre las fuerzas revolucionarias y las fuerzas gubernamentales del general Manso de Zúñiga que allí perdió la vida el día 22 de Agosto.
Domingo Moriones

Según cuenta Pérez Galdós, el ataque de Manso de Zúñiga y los Cazadores de Ciudad Rodrigo fue rechazado por el coronel Moriones y por los chesos y ansotanos habiendo abandonado sus puestos la retaguardia a cargo de Pierrard. El coronel Moriones posteriormente llegaría a teniente general y Gobernador de Filipinas en 1.877 y al parecer era un comisario de Prim el cual no acababa de fiarse de Pierrard.

Todo lo contrario dice “La Ilustración española y americana” y el “Grand dictionnaire universel du XIXe siècle : français, historique…” de Pierre Larousse editado desde 1.866 a 1.877. Según este libro, Pierrard “con 600 hombres apenas, con su caballo muerto bajo él y habiendo recibido graves heridas en el muslo, puso en fuga a sus adversarios y mató al general que les comandaba”. La Ilustración dice que el responsable de la retirada de las fuerzas rebeldes fue Moriones sin atreverse a citarlo por el nombre.

No obstante, la batalla la decidió la Caballería y la Guardia Civil fieles a Isabel II y los revolucionarios no tuvieron otra alternativa que escapar a Francia tras un penoso recorrido por la Canal de Berdún y Canfranc. La batalla de Linás de Marcuello decidió el fracaso de la insurrección la cual fue totalmente derrotada a principios de septiembre de 1.867.
Castillo de Marcuello

En cualquier caso, el reinado de Isabel II tocaba a su fin y en 1.873 se instauró la Primera República.

Enlaces:

25 de octubre de 2010

La epidemia de cólera de 1.971 en Zaragoza

En estos días está de terrible actualidad la epidemia de cólera desatada en Haití que esperamos que remita lo antes posible. Bastante han sufrido ya las gentes en ese país.

En Aragón también hemos tenido varias epidemias de cólera desde el siglo XIX. En 1.834 comenzó una gran epidemia en Torremocha y se extendió por el Jalón, Zaragoza y el Bajo Aragón. En 1.884 se declaró otra epidemia que afectó sobre todo a Jaca, Zaragoza y Alcañiz.

La última epidemia de cólera de importancia comenzó no hace demasiados años en Épila y Rueda de Jalón. Corría el año 1.971 y éramos un país subdesarrollado con una falta casi total de infraestructuras sanitarias en el que gran parte de la población no disponía de agua corriente ni de un sistema de alcantarillado ni siquiera en algún barrio de Zaragoza. En Épila se dieron 32 casos sospechosos y en Rueda de Jalón 16. El Heraldo de Aragón informó que habían sido 7 las víctimas en la primera semana de la epidemia.

La persona designada para hacer frente a esta epidemia fue el farmaceútico de los Cuerpos Sanitarios del Estado Ricardo García Gil y él mismo relataba que los equipos de los que disponía no eran más que sentido común y un instrumental rudimentario. Depuraba las aguas de los pozos metiendo hipoclorito en un botijo, añadiendo arena para suavizarlo y el agua entraba y salía lográndose la desinfectación. Echaba lejía en las fuentes hasta que llegaron las cloradoras.
Bacteria que produce el cólera

También, los ayuntamientos dictaron bandos como el siguiente de Rueda de Jalón: “De orden del Sr. Alcalde, se hace saber: que el agua para beber deberá hervirse durante veinte minutos y añadir a cada litro dos gotas de agua de lejía…” En la provincia de Zaragoza fueron vacunadas exactamente 607.381 personas. Toda la cosecha de la zona hubo que destruirla lo que ocasionó importantes pérdidas económicas. Las autoridades de entonces trataron de camuflar la epidemia achacándola a “procesos diarréicos estivales”. Incluso llegaron a echar la culpa a los trabajadores norteafricanos emigrantes que pasaban por la zona.

Casi 40 años después de aquella epidemia que ocurrió siendo niño, todavía recuerdo las filas de personas para vacunarse a pleno sol y los comentarios que se oían en voz baja que decían que los medios de comunicación franceses habían anunciado una gran mortandad entre la población. A raíz del cólera del verano de 1.971 se aceleraron las inversiones en agua corriente y alcantarillado en toda la provincia y en los barrios zaragozanos.

Enlaces:

Ricardo García Gil, el farmacéutico que frenó el cólera
La epidemia de cólera de 1.971. Negar la realidad

21 de octubre de 2010

La raza maldita de los agotes aragoneses

Los agotes (al igual que los chuetas mallorquines, los vaqueros asturianos, los cretinos o incluso los payeses de remensa catalanes) constituyeron poblaciones absolutamente marginadas y subyugadas por la población autóctona repartidas por el Pirineo vasco, navarro, aragonés o francés. Según unas fuentes su procedencia vendría de los godos franceses, para otros podían ser cátaros y según otros serían musulmanes vencidos en Poitiers en el año 733.

La primera mención se da en Francia en el cartulario de la Abadía de Luc en el año 1.000. A partir del siglo XVI se fueron promulgando con escaso éxito leyes para tratar de evitar la segregación a la que estaban sometidos pero todavía perduraría hasta entrado el siglo XX en el caso del barrio de Bozate en Navarra, el más famoso de los asentamientos agotes.

La raza de este pueblo maldito parece que era distinta del resto de la población. Pío Baroja dijo de ellos que algunos tenían un aire germánico y sin embargo otros recordaban a los gitanos.

Los agotes debían llevar bordado en rojo una pata de oca sobre fondo claro en su hombro izquierdo. Mucho se podría hablar sobre la simbología de la pata de oca, símbolo que podemos encontrar por ejemplo en los extremos de la cruz templaria, o en el crismón románico que son dos patas de oca superpuestas que forman la X y la P (iniciales de Cristo) y que se extendió por la península ibérica a partir de la catedral de Jaca. Es frecuente este símbolo a lo largo del camino de Santiago (camino espiritual divulgado a los no iniciados mediante el juego de la oca) y parece ser un símbolo iniciático usado por los constructores de esas iglesias románicas. Precisamente los agotes tenían fama de ser buenos constructores y se dedicaban a ser albañiles o carpinteros mientras que las mujeres trabajaban con la rueca.

El agote debía acceder a la iglesia franqueando una puertecilla vergonzante que le obligaba a entrar agachado. El agua bendita la recogía con la punta de un cucharón, asistía a misa en un rincón apartado destinado para ellos y el cura les daba la comunión en el extremo de una larga paleta. En su vida habitual, el agote debía abrevar en fuentes exclusivas para ellos, no podía dedicarse al comercio, solo podía cultivar campos de lino o cáñamo aunque se les permitía un pequeño huerto de subsistencia y no podían tener cabezas de ganado a excepción de un cerdo viudo y un asno. Eran acusados de llevar un estigma en su cuerpo, de transmitir la lepra, de oler mal (imagino que sería un mal común en la época y no solo entre los agotes), de no tener lóbulos en las orejas y de haber fabricado la cruz en la que murió Cristo. Por supuesto, estaban obligados a mantener la endogamia más absoluta, a vivir en barrios apartados y además eran enterrados en cementerios aparte.
Iglesia de Plan

Las comunidades agotes más importantes en Aragón se encontraban en los valles próximos a Jaca, valles de Echo, Ansó y Aragón y en el valle de Gistaín. Este último valle lo estudió la escritora chistabina recientemente fallecida Nieus L. Dueso Lascorz en su trabajo “Los agotes de Gestavi (Bal de Gistau)”. Este estudio está disponible en Pdf en la Universidad de la Rioja y se puede encontrar fácilmente con Google. Un indicio claro de la presencia de agotes es la existencia de una pequeña puerta en una iglesia por la que debían entrar humillados al templo. Según Bastian Lasierra podemos encontrar esas puertas en Ansó, Fago, Echo, Majones, Salvatierra, Sigüés, Berdún, Villanúa, Castiello, Barós y Plan.

Enlaces:

Los agotes en Aragón (I) - Bastián Lasierra
Histoire des races maudites de la France et de l'Espagne - Francisque Michel 1.847

19 de octubre de 2010

Occitania y Aragón. El reencuentro



Banderas de Aragón y Occitania
 La relación histórica de Aragón con Occitania viene de muy lejos. El primer conde franco de Aragón, Aureolo de Aragón (muerto en 809), era hijo del conde Aureolus de Perigord y posiblemente hermano de san Eparquio (Saint Cybard), presbítero, que pasó treinta y nueve años en completa soledad en una cueva de Angulema, en Aquitania, entregado a la oración. La misión del conde, como delegado del emperador Carlomagno, era mantener seguros los pasos pirenaicos de Palo y Somport entre Olorón y Zaragoza.

La política matrimonial de los condes y después los reyes de Aragón estuvo siempre encaminada a fortalecer las relaciones de los distintos condados occitanos con Aragón. Así pues, en las grandes empresas aragonesas hubo participación destacada de los aliados occitanos, por ejemplo, en la conquista de Barbastro en 1.064 por Sancho Ramírez. El año anterior, su antecesor Ramiro I había muerto peleando intentando conquistarla contra musulmanes y castellanos entre los que se encontraba el Cid.

Alfonso II y Pedro II se dedicaron especialmente a la política occitana y fue la derrota occitano-aragonesa en la batalla de Muret (donde murió Pedro II) la que impidió la consolidación del que hubiera sido el estado europeo más importante de la época.

Durante el reinado de Pedro II la actual provincia de Teruel se encontraba despoblada desde la conquista a los árabes. Para repoblar toda la extremadura aragonesa, Pedro el Católico trajo multitud de mudéjares de su campaña de las Navas de Tolosa y asentó a muchos occitanos de los condados vasallos del otro lado de los Pirineos. Por eso, por la parte que nos toca a muchos aragoneses, podemos decir que buena parte de nuestra sangre es sangre occitana. La Corona de Aragón se convirtió en el refugio de los últimos cátaros que huían de las hogueras de la cruzada albigense.
Castillo de Henri IV - Museo Bearnés (Pau)

La relación humana entre los dos territorios continuó después de la integración de la Occitania en el reino de Francia y de Aragón en el de España. El comercio y el contrabando fue constante a lo largo de la historia. Zaragoza durante su esplendor renacentista fue un polo de atracción para todo el Midi francés, especialmente para la Gascuña. Vinieron muchos gascones y occitanos que dejaron su recuerdo en nuestros apellidos, muchos de los cuales proceden de allí, por ejemplo la mayoría de los acabados en -AC y muchos otros que tienen su origen en el nombre de un pueblo occitano.

El folklore de nuestros valles es similar al de los valles pirenaicos de la vertiente norte. Si nos damos un paseo por las salas del museo bearnés de Pau nos resultarán muy familiares los trajes típicos, los instrumentos musicales como el chicotén, la música, la arquitectura popular, etc.

De la lengua occitana en Aragón hablaremos en otra ocasión.

A continuación, pego video de Youtube con una versión aragonesa de "Se canta", himno de Occitania.


Enlace:

La frontière et les hommes, VIIIe-XIIe siècle… Philippe Sénac